Publicidad y Propaganda

Existen dos tipos de discursos mediáticos: la publicidad y la propaganda. Es necesario discrepar entre ambas, pues muchas veces utilizan los mismos recursos, provocando efectos similares. Sin embargo, sus propósitos son totalmente distintos. Mientras la publicidad busca que los receptores adquieran o compren determinado producto, la propaganda apunta a  modificar una visión del mundo o una idea.

 

 



 

Un ejemplo de propaganda puede ser un afiche de alguna campaña social (prevención de drogas, prevención de accidentes de tránsito, mejoramiento de calidad de vida en tu barrio, o comunidad) o de un candidato presidencial.     Los  ejemplos de publicidad los puedes encontrar en los innumerables volantes que promocionan algún producto y que aparecen mientras escuchas radio, ves televisión o lees una revista. 

La Publicidad

En lo que respecta  a la palabra publicidad, proviene del latín PUBLICUS (‘del pueblo’, ‘del Estado’), relacionado con el sustantivo POPULUS (‘pueblo’, ‘gente’). La palabra público aparece en el siglo XIV, del latín publicus: lo que afecta a «todo el mundo.

 

La publicidad utiliza técnicas con objetivos esencialmente comerciales.
Generalmente, se suele decir que el objetivo de la publicidad es vender ¿podemos afirmar esto de forma contundente? No necesariamente.

 


 

 

Una empresa puede producir un aviso para televisión respecto a una campaña de bien público promovida por la empresa (Ej: Campañas solidarias de McDonalds’s) o un evento de alto impacto social (Maratón carrefour).

 

Podemos ver que en estos casos no habría ventas en el corto plazo pero sí la creación de una imagen positiva para las respectivas empresas que, a largo plazo crearían en el público una actitud positiva hacía éstas compañías propiciando el consumo de los productos y/o servicios que estas ofrecen.

La Propaganda

En el caso de la propaganda, la palabra viene del latín moderno propaganda, cuyo significado es “para ser divulgado”. La propaganda tiene sus inicios en la curia romana que la utilizaba para difundir el mensaje religioso.

 

Si bien muchas veces es utilizada como sinónimo de “aviso publicitario para televisión (comercial)”, la propaganda define tradicionalmente a un conjunto de técnicas utilizadas con el objetivo de manipular ideológicamente al individuo, como ya lo habíamos mencionado.
De este modo, se considera propaganda al conjunto de técnicas utilizadas con el objetivo de cambiar ideas, costumbres o formas de ver la realidad. Dado que los recursos involucrados en la propaganda son muchos y variados, muchos autores prefieren denominar hoy día a la propaganda con el término de “Comunicación Política”.

Si bien la propaganda y la publicidad han tenido una evolución paralela, en muchos aspectos comparten las técnicas, métodos y los medios a través de los cuales se canalizan, son perfectamente diferenciables por sus fines. La propaganda tiene como objetivo influir en el receptor del mensaje en lo político, religioso o filosófico. El efecto que puede producir en un individuo es hacer que este vote por un partido político, que se adhiera a un sistema, que se involucre con alguna religión, que adopte una ideología o una postura determinada, por citar algunos ejemplos. Toda su acción se limita al área de las ideas.

 


 

You can leave a response, or trackback from your own site.

Leave a Reply

*